¿Nos enfermaremos de Alzheimer? ¡Tal vez si/Tal vez no!

Por Vicki Kaufmann

Gracias a Vicki Kaufmann por el permiso para traducir y reimprimir este valioso artículo con copyright.

CaregiverFamilies.com

21 de octubre de 2017

El Alzheimer es la segunda enfermedad más temida en los Estados Unidos, después del cáncer. Las investigaciones indican que nuestra memoria a corto plazo se encuentra en su mejor momento a los 25 años y comienza a disminuir a los 35. A los 65, alrededor de una en siete personas vive cambios en su cerebro que pueden llevarla a sufrir síntomas de la enfermedad de Alzheimer (EA) u alguna otra forma de demencia. A los 72, una de tres personas sufre pérdida cognitiva medible. A los 85, la mitad de nosotros vivirá con alguna forma de demencia.

¡Esta información es aterradora! Cumpliré 71 años en algunas semanas. Hasta el momento, (toco madera y gracias a ¿mi estrella de la suerte?), ¡AÚN!  no tengo pérdida cognitiva medible. Mi mamá fue diagnosticada a los 82 años con demencia mixta: EA de comienzo tardío y demencia vascular. Entonces, ¿tendremos mis hermanos y yo también la enfermedad? Me hago esta pregunta cada cierto tiempo. He tratado de hacer las cosas que los estudios recomiendan para mantener mi cuerpo saludable y mi mente activa. A continuación lo que he descubierto que me da bienestar, y que espero también responda a las preocupaciones de mis hermanos.

Los médicos investigadores aún están tratando de determinar las causas de la enfermedad de Alzheimer. Es una enfermedad compleja y difícil. Sin embargo, se basa en una combinación de elementos genéticos y medio ambientales, y de estilos de vida. Por supuesto es posible hacer todo lo correcto y desarrollar demencia, pero existe mayor certeza de que los estilos de vida pueden marcar una diferencia en muchos casos.

Existe esperanza en identificar y tratar las causas subyacentes de la EA en un futuro cercano. El Dr. Dale E. Bredesen, MD, junto a sus colegas, ha desarrollado desde hace muchos años investigaciones de punta y ha identificado nuevas y desconocidas causas de la EA. Más información sobre esto al final de este artículo.

Mutación genética hereditaria

 Se ha informado que existen generalmente dos tipos de EA: 1) La EA de comienzo temprano que es rara, y que afecta a personas de 60 años y menores (menos del 5% de los casos de EA); y 2) La EA de comienzo tardío que se desarrolla en personas sobre los 60 años. Los investigadores han identificado dos categorías de genes que influyen en el desarrollo de la enfermedad en una persona: los genes determinísticos y los genes de riesgo. Los primeros causan directamente la EA de comienzo temprano.

Se conoce como EA familiar (EAF) a un tipo de EA de comienzo temprano, que también se llama EA autosomal dominante (EAAD). Este tipo afecta a menos del 1% de todas las personas con EA. Es poco común porque se debe a una mutación genética hereditaria de uno de los tres genes determinísticos: PSEN1, PSEN2 o APP. Las mutaciones se encuentran en uno de los tres cromosomas: 21, 14 y 1.

De acuerdo a Banner Alzheimer’s Institute, “Si un niño cuya madre o padre biológico tiene una mutación genética de uno de estos tres genes, entonces el niño tiene un 50% de probabilidades de heredar esa mutación del padre portador”. Si el niño hereda esa mutación, entonces la probabilidad de que desarrolle EA es casi de un 100%. La mutación genética se transmite generalmente de generación en generación.

El gen APOE y la EA de comienzo tardío

Los genetistas han identificado genes asociados con un mayor riesgo de desarrollar EA, pero el mayor componente para desarrollar la EA de comienzo tardío es el gen de la apolipoproteina E (APOE). Sin embargo, el portar el gen NO significa necesariamente que la persona desarrollará la EA.

El gen APOE viene en tres formas: e2, e3 y e4. Todos nosotros heredamos un gen APOE de nuestra madre biológica y un gen APOE de nuestro padre biológico. Esto forma seis combinaciones diferentes. Es cuando la persona hereda el gen e4/APOE del padre y la madre que la probabilidad de que desarrolle la EA de comienzo tardío a la edad de 85 es de un 30-50%. Las personas con un genotipo de e3/e4 APOE tienen un riesgo de 20-25% de desarrollar problemas cognitivos de mediana dificultad o EA a la edad de 85. El genotipo e2/APOE es raro y no existe mucha información sobre el riesgo con este tipo de gen.

Es importante destacar que no porque una persona posea 1 o 2 copias del gen e4/APOE significa que desarrollará la EA. De igual forma, no porque una persona no tenga una copia del gen e4/APOE, NO significa que No desarrollará Alzheimer.

Los factores de riesgo además de los genes

En mi investigación, he SUPUESTO que todos aquellos que tienen un cerebro tienen riesgo de desarrollar la enfermedad cuando envejecen, ya sea teniendo o no una predisposición genética. La edad es el riesgo número uno. La raza es otro riesgo. Los latinos y afro americanos tienen 1 ½ o 2 veces más probabilidades de desarrollar la EA que las personas de raza caucásica. Sin embargo, hay elementos medio ambientales y de estilos de vida saludable que pueden aumentar o disminuir el factor de riesgo de una persona.

Los factores que PUEDEN disminuir el riesgo son: 1) ausencia de historia familiar de demencia; 2) nivel alto de educación; 3) buena salud cardiovascular; 4) ser de sexo masculino.

Los factores que PUEDEN aumentar el riesgo son: 1) una historia de demencia en la familia; 2) bajo nivel de educación; 3) enfermedad cardiovascular y problemas como presión sanguínea alta y diabetes tipo 2; 4) ser de sexo femenino; 5) obesidad; 6) depresión; 7) adicción al cigarrillo; 8) una lesión grave a la cabeza o trauma frecuente a la cabeza.

Revertir la disminución cognitiva puede estar al alcance de la mano

Todos los días, los investigadores aprenden más sobre nuestros increíbles cerebros y cuáles factores contribuyen al riesgo de desarrollar esta temida enfermedad. Un neurocirujano y neurólogo, el Dr. Dale E. Bredesen, brinda esperanza a todos los que buscan prevenir e incluso revertir la enfermedad de Alzheimer y la disminución cognitiva. El Dr. Bredesen parece tener prueba que la EA no es una enfermedad, como se la trata hoy en día, sino que es un conjunto de diversas enfermedades, y cada una tiene un distinto tratamiento recomendable. Su nuevo libro, The End of Alzheimer’s, The First Program to Prevent and Reverse the Cognitive Decline of Dementia, señala 36 elementos metabólicos (por ejemplo, ciertos micronutrientes, niveles hormonales, sueño) que pueden detonar “la reducción” en el cerebro. El protocolo de Bredeson equilibra de nuevo estos elementos al usar cambios de estilo de vida, como tomar vitamina B12, eliminar el gluten o mejorar la salud bucal.

Después de décadas de investigación, los resultados han sido tan impresionantes que el Dr. Bredesen publicó su extenso estudio y los resultados de diez pacientes en 2016 en la revista médica Aging (Junio, Vol. 8, No.6). Se apodó el enfoque/protocolo terapéutico como mejora metabólica para la neuro degeneración (MEND por sus siglas en inglés). Los pacientes que debían dejar de trabajar, ahora pudieron regresar a sus trabajos. Aquellos pacientes que tenían dificultades con sus trabajos pudieron mejorar su rendimiento. De los primeros diez pacientes en el protocolo, nueve de ellos mostraron importante mejoría en 3-6 meses. Desde aquel entonces, el protocolo ha producido resultados similares en más de miles de pacientes.

El protocolo del Dr. Bredesen entrega esperanza a una gran cantidad de pacientes, cuidadores, médicos, y centros de tratamientos. Su libro ofrece una fascinante mirada al interior de la ciencia, como también un completo plan paso a paso que cambia en forma esencial cómo tratamos e incluso lo que pensamos sobre la EA. He pedido el libro y compartiré con ustedes algunas de las perspectivas que recopile en futuros artículos en el blog.

Todos estamos en riesgo de desarrollar la EA, incluso sin tener una historia familiar, y si ustedes están en riesgo de desarrollar la EA por genética e historia familiar, como es mi caso, existen muchas cosas que podemos hacer para disminuir nuestro riesgo. A continuación algunas recomendaciones principalmente en las áreas de estilo de vida y de salud que lo ayudaran a controlar y a tomar las riendas de su situación.

  • Coman una dieta saludable;
  • Mantengan un peso saludable;
  • Hagan ejercicios en forma regular;
  • No beban demasiado alcohol;
  • Dejen de fumar (si fuman);
  • Duerman las horas necesarias;
  • Sean conscientes de las medidas de seguridad al usar con regularidad el cinturón de seguridad;
  • Asegúrense de mantener su presión sanguínea a un nivel saludable.

Podemos elegir estilos de vida que aceleren la vitalidad de nuestro cerebro en lugar de preferir aquellos que causen la atrofia del cerebro y demencia. ¿Qué estamos esperando? ¡Nunca es tarde para empezar a hacerlo!

Les deseo paz, paciencia, compasión y alegría ¡al cuidar a sus enfermos hoy día y todos los días!

Exención de responsabilidad: Este artículo es solo para fines informativos. No es su fin entregar consejo médico, diagnóstico, o tratamiento. No es tampoco un substituto de consejo médico profesional, diagnóstico o tratamiento. Siempre busquen el consejo de un apropiado profesional de la salud.

Sobre Vicki Kaufmann: es una educadora y consejera de vida familiar jubilada. Obtuvo gran alegría y bendiciones en los siete años, desde 1999-2006, cuando se convirtió en la cuidadora de sus ancianos padres. Su madre sufrió de demencia vascular y Alzheimer. Lean sobre la vida de Vicki.

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