Malnutrición y demencia por Vicki Kaufmann


5 de Agosto de 2017

Gracias a FamilyCaregivers.com por el permiso para traducir y reimprimir este artículo.

Un dicho popular nos dice: “Somos lo que comemos”. Una dieta sana es importante para la salud y el bienestar de todas las personas. Se piensa que existe una relación importante entre la función cognitiva y la nutrición.

Solía preocuparme siempre de asegurarme que mi madre tuviera comidas nutritivas y bien equilibradas y suficientes alimentos para comer, incluso cuando vivía en un centro de vivienda asistida. Este empeño era difícil porque mi mamá usaba también una placa dental. Debía reemplazar estas placas cuando no podíamos encontrarlas, y con el paso del tiempo, las placas nuevas también se perdieron.

En la última etapa de la demencia, mi mamá tuvo dificultad para masticar. En primer lugar, ella era delgada y bajó de peso. Durante la semana, antes de irme al trabajo en las mañanas, trataba de estar en el centro para asegurarme de que tomara su desayuno. Al final del día antes de regresar a casa después del trabajo, la volvía a visitar para ayudar a darle su cena. La comida hecha papilla que se le servía no solo me parecía desabrida y poco atractiva, sino también insípida.

En las dificultades con la dieta influyen diferentes factores, desde la disponibilidad de alimentos y su preparación, hasta el apetito, el gusto, la depresión, y los problemas para tragar, que son frecuentes en un estado avanzado de demencia. Estas son algunas de las muchas dificultades que los cuidadores enfrentan. La malnutrición puede ocurrir en cualquier etapa de la demencia. Es importante detectarla y tratar de remediarla lo antes posible.

¿Qué es la malnutrición?
La malnutrición es la falta de nutrición adecuada, causada por tener insuficientes alimentos para comer o no consumir los suficientes alimentos adecuados. Esto puede ocurrir en personas con demencia debido a varias razones, como la pérdida de apetito, el olvido de comer, o la incapacidad de alimentarse por sí mismo. En algunos casos, la regulación del apetito del cerebro y el metabolismo de la persona se ven afectados por la enfermedad. La malnutrición comprende la sobre alimentación (exceso de comida/ingreso de calorías) y la desnutrición (la disminución de energía corporal almacenada y pérdida de masa corporal). La organización Internacional del Alzheimer informa que, “La desnutrición es especialmente común entre las personas con demencia en todo el mundo. Tiende a ser progresiva, con pérdida de peso antes del comienzo de la demencia y luego aumentando a lo largo del curso de la enfermedad”.

Consejos prácticos
Existen recomendaciones que pueden seguir para ayudar a sus seres queridos a obtener suficiente nutrición diaria. A continuación algunos consejos, según el sitio web de la Sociedad del Alzheimer del Reino Unido:
• Pida a su ser querido que lo ayude a preparar las comidas, si todavía puede hacerlo. Ayudarlo a mantener su independencia tanto como sea posible. Involucrarlo en distintas tareas como lavar las verduras, revolver la olla de la sopa, hacer un sándwich, poner la mesa, etc.
• Sirva cinco o seis comidas muy pequeñas todos los días. Un plato lleno de comida puede parecerle enorme. Haga que la comida tenga una apariencia y un olor tentador. Use diferentes sabores, colores y olores.
• Haga de las horas de comida algo simple y relajante. Un ambiente con música suave puede ayudar, pero demasiado ruido puede ser molesto.
• Asegúrese que las placas dentales se ajusten bien. Vea si hay otros problemas dentales como heridas bucales, las que pueden ser dolorosas y pueden interferir con la habilidad para comer.
• Coma con su ser querido, usando la hora de comida como una oportunidad para estimularlo socialmente. Describa y hable de la comida que se sirva.
• Coloque el plato y un utensilio a más o menos seis pulgadas de distancia del borde de la mesa para que pueda alcanzar a verlos.
• Ponga solo un utensilio, ya sea un tenedor o una cuchara. Tal vez usted deba darle una señal para comenzar a comer al ensartar un bocado con el tenedor o colocar la cuchara bajo el alimento.
• Si tiene problemas con la coordinación, y al usar los servicios para comer, corte la comida en trozos más pequeños así él o ella puede usar la cuchara o sus dedos.
• Asegúrese de que haya un contraste visual entre el color de la comida y el plato; por ejemplo, puede ser difícil ver el arroz con leche en un bol blanco.
• No asuma que su ser querido terminó su comida si termina de comer. Él puede encontrar difícil concentrase en esta tarea. Motivándolo en forma suave puede permitirle que termine su comida. Tal vez usted deba decirle simplemente, “Come tu comida”, o “Aquí tienes tu puré de papas y tu salsa preferida”.
• No asuma que cuando su ser querido no come, no quiere comer. Puede ser incapaz de reconocer la comida o de alimentarse. Hacerlo elegir su comida o usar carteles o fotos de alimentos puede ayudarlo.
• Si su ser querido está intranquilo o incómodo, no lo presione para que coma o beba. Espere hasta que se haya calmado.
• Entregue meriendas nutritivas, como frutas, verduras crudas y queso. Asegúrese que el acceder a los alimentos sea visible y que disponga de ellos a lo largo del día para que pueda comer y beber cuando tenga hambre o sed.
• Los problemas al tragar pueden causar riesgo de aspiración. Es importante que su ser amado esté alerta, cómodo, y sentado en una buena posición vertical antes de alimentarse. Puede ser necesario recurrir al consejo de un especialista (terapeuta del lenguaje, ocupacional o fisioterapeuta).

Con el tiempo usted puede descubrir que el apetito de su ser querido disminuye o que no le guste la comida. Los cambios en la vista y el olfato pueden impactar su habilidad de gozar de ellos y de las horas de comida. Sus gustos y desagrados por las comidas y bebidas pueden ser muy intensos y diferentes de sus antiguas preferencias durante muchos años. Además, puede encontrar difícil decirle lo que desea comer. Haga lo mejor que pueda para determinar cuáles comidas son las más nutritivas. Si todo fallara, acuda a un nutricionista para recibir consejo especializado.

¿Debe darle a su ser querido vitaminas o suplementos nutritivos? Pregúntele a su doctor antes de hacerlo. Algunas vitaminas y suplementos interfieren con los medicamentos que su ser querido pueda estar tomando.

Si a usted le preocupa la nutrición de su ser amado, el Instituto de Nutrición Nestlé entrega a los cuidadores de personas mayores una herramienta llamada “The self-Mini MNA”. Es un examen de nutrición y evaluación usado para determinar si las personas mayores de 65 años están mal alimentadas o en riesgo de desnutrición. Usted responde las seis preguntas y comparte los resultados con un doctor para así ayudar a guiar la conversación sobre las necesidades nutricionales de su ser querido. Esta herramienta está disponible en diez idiomas e incluso existe un app gratis para usarlo con un I-phone. (http://www.mna-elderly.com/mna_forms.html). Yo no he usado este app ni lo invito a usted a hacerlo, pero deseo decirle que existe para que analice su utilidad en su situación personal.

¡Les deseo paz, paciencia y alegría en sus tareas de cuidador hoy día y todos los días!

Sobre Vicki Kaufmann: es una educadora y consejera de vida familiar jubilada. Tuvo mucha alegría y bendiciones en los siete años, desde 1999-2006, cuando se convirtió en la cuidadora de sus ancianos padres. Su madre sufrió de demencia vascular y Alzheimer. Lean sobre la vida de Vicki.

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