Los estudios indican que es menos probable que los cuidadores hombres busquen apoyo

Por Scott Morris

A pesar de que había trabajado en centros de cuidados especializados y de rehabilitación por más de una década cuando su padre fue diagnosticado con cáncer, Mike Beaty dice que no estaba preparado para desempeñarse como su principal cuidador. Pero al no tener otra posibilidad después de que su madre sufriera un ataque al corazón y repentinamente muriera, se decidió a ayudar a su papá, el cual a veces terminaba casi completamente demolido debido a los devastadores efectos de la quimioterapia.

Una de las responsabilidades más desagradables con las que Beaty se enfrentó en su papel de cuidador familiar fue cambiarle los pañales a su padre. Como cuidador profesional, comenta que no le era extraño manejar tareas similares, “pero cuando es nuestro papá o mamá, cuando es alguien al que admiramos, a quien respetamos… invertir eso y permitirles que se conviertan en niños y preocuparse de sus necesidades más íntimas; es difícil hacerlo”.

Ahora convertido en el vicepresidente de relaciones con proveedores en StoneGate Senior Living, Beaty dice que trata de aportar algo de su experiencia como cuidador personal a los médicos que supervisa; una perspectiva que nos cuenta no siempre tuvo sino hasta cuando la vivió personalmente.

En su papel de cuidador de pacientes después de una emergencia, Beaty tenía una ventaja cuando comenzó a cuidar a su padre, y pudo ofrecer ayuda en la coordinación de tareas como el manejo de sus medicamentos. (Después de un ciclo de quimioterapia, su padre podía dejar el hospital con hasta 35 prescripciones médicas). Sin embargo, muchos cuidadores hombres se ven repentinamente inmersos en un rol que puede cuestionar sus ideas de masculinidad y llevar sus emociones a un punto de quiebre desconociendo cómo actuar o pedir ayuda.

De acuerdo a una encuesta del año 2015 de la Asociación Americana de Personas Jubiladas (AARP por sus siglas en inglés), existen 16 millones de hombres que se desempeñan como cuidadores en los Estados Unidos, el 40 por ciento del total de cuidadores. Estos hombres son el objetivo de una nueva campaña cuyo enfoque es  reconocerlos y entregarles recursos pues muchos de ellos pudieran enfrentar dificultades emocionales más complicadas que las mujeres, batallando con los aspectos más íntimos del cuidado de pacientes y enfrentando un estigma que podría evitar que buscaran ayuda.

La campaña de la AARP comprende un video de un anuncio de servicio público donde el actor Danny Trejo de la película “Breaking Bad” cuenta la historia de un cuidador “guerrero” que cuida a su padre enfermo con el eslogan “Cuidar a una persona es más difícil que difícil”. La organización AARP ha creado una página de recursos para los cuidadores que buscan ayuda en el enlace aar.org/caregiving.

Jean Accius, experto de la AARP en políticas del cuidado a pacientes, es el autor de un informe publicado en marzo cuyo fin es destacar a los hombres y discutir sus estereotipos. Uno de los mayores malentendidos sobre los cuidadores familiares hombres es que solo se involucran en tareas tales como la ayuda financiera, los quehaceres del hogar y las compras, según Accius.

Pero él comenta que, al igual que Beaty, a menudo se desempeñan en las labores más personales del cuidado de una persona, como ayudar a los pacientes a comer, a bañarse y a vestirse, e incluso a manejar tareas médicas como poner inyecciones, tubos de alimentación o a cuidar heridas.

Son estas tareas extremadamente personales con las que los hombres tienden a batallar más que las mujeres, agrega Accius. Muchos hombres que la AARP encuestó dijeron que se sentían sin preparación o incómodos al realizarlas.

Para complicar las cosas, al parecer los hombres piden menos ayuda y conversan menos sobre sus dificultades emocionales que enfrentan cuando cuidan a un ser querido.  Accius dice que ha escuchado de hombres a lo largo de los Estados Unidos que tienden a “tragárselo” más que a pedir ayuda. Pero al no compartir sus experiencias, son más proclives de desarrollar ansiedad, aislamiento y depresión.

“La mayoría de los cuidadores familiares hombres está de acuerdo que el cuidado a sus seres queridos es estresante, pero muy pocos buscan ayuda”, comenta Accius.

Al reconocer ese problema, Beaty ayudó a formar un grupo de apoyo para hombres que se desempeñaban como cuidadores en su iglesia en el área de Dallas, Texas. Él explica que ha conocido allí a otros individuos que están pasando por circunstancias similares y que en conjunto se las han arreglado para tener conversaciones más francas y reales sobre sus experiencias.

Para algunos hombres como Stephen Chee, ahora el director de bienestar en Lifetime Wellness, trabajar como cuidador personal incluso puede despertar una pasión para toda la vida de ayudar al prójimo en situaciones parecidas. Después de convertirse en el principal cuidador de su papá, Chee abandonó el mundo de los negocios y ahora trabaja directamente con cuidadores profesionales con el fin de ayudarlos a conservar su energía y compasión.

El desgaste del cuidador es un gran riesgo: los cuidadores a menudo entregan demasiado de sí mismos al tiempo que no cuidan de sus propias necesidades. Chee expresa que la falta de sueño, la mala nutrición o el descuido de cualquiera otra necesidad personal pueden llevarnos a sentirnos culpables, retraídos o depresivos. “Todo eso puede definirse como el precio que pagan los cuidadores”, nos comenta.

A las personas que repentinamente se convierten en cuidadores, Chee les aconseja: “Evalúen su sistema de apoyo, sean honestos con ustedes mismos con respecto a su capacidad… Realizar esa merecida diligencia es muy importante; y será puesta a prueba”.

“Es importante trazar expectativas realistas para nosotros mismos y para todas las personas involucradas”, explica Chee.

Beaty recomienda tomar algunas tareas desagradables en forma positiva, como por ejemplo cambiar pañales, pero no retraerse al hablar sobre cosas importantes, incluso si son temas muy incómodos. Por ejemplo, otras tareas en las que él ayudó a su padre fue la planificación del final de su vida y a tomarse el tiempo para viajar y ver a algunos de sus hermanos por última vez.

“No diría que fue una conversación extraña, pero no fue agradable”, recuerda. Sin embargo, después de viajar con su padre para ver a su hermano, a quien no había visto hacia tres años, ellos disfrutaron de pasar esas horas juntos. “Poder dar a mi padre ese regalo fue algo que nunca olvidaré”, dice Chee.

Para cualquier persona que lo esté pasando mal con las dificultades del cuidado a un ser querido mayor, Beaty les comenta, “Nunca olviden que este individuo es todavía la misma persona… Es alguien que todavía necesita ser amado y apreciado”.

“Pienso que al elegir ver a mi papá de esa forma, mis reflexiones y recuerdos de él siempre serán positivos aun cuando lo vi pasar por la peor época de su vida”, Chee reflexiona.

Autor: Scott Morris: Es un periodista independiente que vive en Oakland, California. Su trabajo abarca una gran variedad de temas desde la atención de políticas y leyes sobre derechos civiles a deportes del área de la Bahía. Sus artículos ganadores de premios han aparecido en varias publicaciones como escritor para noticias locales News Bay City y más recientemente en medios como East By Express, Hoodline y Oakland Magazine.

Posted in Circulo de Cuidado.