La importancia del pensamiento positivo en el cuidado de pacientes con demencia

Somos lo que pensamos. La forma en que pensamos y los pensamientos que tenemos determinan nuestras emociones, nuestra percepción del mundo y nuestro comportamiento. Nosotros controlamos nuestras mentes.

Por Bob DeMarco

Alzheimer’s Reading Room

Existe un amplio espectro de estados en el cuidado de pacientes con Alzheimer que abarca desde el agobio hasta el júbilo.

¿Puede nuestra forma de pensar afectar nuestros esfuerzos en el cuidado a pacientes con Alzheimer?

¿Puede nuestro comportamiento afectar nuestro esfuerzo en el cuidado de estos pacientes?

¿Puede la forma de comunicarnos con una persona que tiene Alzheimer afectar sus estados de ánimo y su conducta?

Por supuesto que sí.

Existe un amplio espectro de estados en el cuidado de pacientes con Alzheimer que abarca desde el agobio hasta la alegría.

Durante años, observé a muchísimos cuidadores desplazarse a través de esta amplia gama de estados desde el agobio hasta el júbilo. Observé y puse atención.

Como la mayoría de ellos, comencé en la etapa del agobio. Comencé en ese lugar  a pesar de que elegí ser cuidador de una persona con Alzheimer.

 

Si ustedes han estado antes en esta situación, ya saben que yo

me pegué en la cabeza con la pared.

Me aventuré en la

rueda para ardillas.

Tomé la

montaña rusa del Alzheimer

Cien veces o más. No soy diferente a ningún otro cuidador en esa materia.

Me tomó años, pero finalmente aprendí a desprenderme del agobio. Y luego, después de muchos años, finalmente comencé a sentir alegría. Me imagino que ustedes podrían decir que alcancé la tierra prometida en el cuidado de pacientes con Alzheimer. A continuación les explico cómo me sentí.

La forma en cómo pensamos, los pensamientos que tenemos, la forma en cómo interactuamos con los demás, todo estos elementos afectan nuestra visión que tenemos de la vida.

Cuando la enfermedad del Alzheimer o la demencia nos afectan, es muy fácil comenzar a pensar en forma negativa. De hecho, la negatividad de la situación nos puede dominar.

Ahora llegamos a mi punto de vista.

Si ustedes quieren pensar positivo, deben comenzar a entrenar sus mentes para pensar positivo sobre lo que están logrando todos los días en su papel de cuidadores.

 Deben pensar y actuar en forma positiva.

En la vida, cuando digo por favor y gracias, generalmente recibo una respuesta positiva, al menos, una sonrisa agradable. Mi mente registra todas esas sonrisas y me siento feliz, y optimista.

Ahora recuerdo la primera vez cuando pensé en mí, es mucho más fácil pensar en forma positiva que negativa. En mi opinión es muy agotador pensar en forma negativa. Succiona nuestra energía.

Cuando pensamos en forma positiva, nos energizamos, reconocemos nuestros logros y como resultado tenemos éxito.

Cuando pensamos en forma positiva, nos sentimos bien, como un cachorro con ojos brillantes y cola felpuda. Cuando pensamos en forma negativa, nos sentimos mal, como si tuviéramos una forma muy leve pero muy leve de depresión.

Entonces, cuando el Alzheimer nos ataca, ustedes probablemente se instalaron en el lado oscuro por algún tiempo. El agobio psicológico y emocional es tremendo.

En verdad pensé y concluí hace mucho tiempo que uno de los lados más siniestros del Alzheimer es que no solo mata el cerebro de una persona que vive con la enfermedad sino que además tratará de aniquilar el cerebro del cuidador de personas con Alzheimer.

 ¿Cómo entonces se explican que el 40% de los cuidadores con Alzheimer sufren de depresión, o de una profunda tristeza?

Entonces, nos damos cuenta que cuando vivimos una vida rodeada por el Alzheimer es muy fácil irse al lado oscuro.

En mi caso, decidí salir del abismo del Alzheimer, y comenzar a vivir mi vida junto a mi mamá.  En realidad, decidí que Dotty y yo comenzaríamos a vivir nuestra vida de nuevo.

Poco tiempo después, di un paso al lado izquierdo y descubrí el universo paralelo que llamo:

Encontrar el mundo del Alzheimer en el cuidado de pacientes con demencia

Enfrenté el Alzheimer de frente. Ya no golpeé mi cabeza contra la pared o anduve en la rueda de ardillas.  Bueno, tal vez lo hice a veces.

Debemos convencer a nuestro cerebro de pensar en forma positiva. Nuestro cerebro no es diferente de nuestro estómago.

Nosotros controlamos a nuestro cerebro, no al revés.

Entonces, si comenzamos a hacer siempre pequeñas cosas positivas, tarde o temprano nuestro cerebro se adaptará a nuestro pensamiento.

Aquí tenemos un buen ejemplo:

Cuando me encontraba en el lado oscuro, en la etapa del agobio, cuando Dotty me decía constantemente que estaba enojada, me molestaba, me enfurecía, me confundía y me incomodaba. Luego me disgustaba aún más cuando ella reaccionaba en forma negativa hacia mí.

Después que me trasladé al mundo del Alzheimer, acepté que Dotty se enojaría siempre. De hecho podía predecir cuándo ella diría: “estoy enojada”.

Podía percibir que ella se enfurecería. Finalmente estaba poniendo atención en Dotty y no pensando en mi reacción.

Aprendí a reírme de mí y de Dotty.

No, no soy perfecto. A veces, le hablé a Dotty en forma brusca y le dije que tan solo comiera, o peor aún, le trataba de explicar que recién había comido.

Finalmente, Dotty y yo aprendimos a conversar en el mundo del Alzheimer. Cuando me decía que estaba enojada le respondía que había entendido y que íbamos a cenar pronto. Generalmente se sentía cómoda con mi respuesta. Los dos acabamos pensando en forma positiva.

Es importante pensar en forma positiva.

Les puedo asegurar, si pensamos en forma positiva, la persona que vive con Alzheimer se sentirá más que feliz de complacernos. Y, de la misma forma lo hará la enfermedad de Alzheimer. Una palabra describe este estado: agobio.

Estoy convencido que los actos acumulativos que realizamos todos los días determinan la calidad de vida que llevamos como cuidadores de personas que viven con demencia.

Bob DeMarco es el fundador del sitio web Alzheimer Reading Room (ARR).  Es un  reconocido experto, escritor, conferencista y líder de opinión en la comunidad del Alzheimer y demencia en todo el mundo. ARR contiene más de 5.000 artículos. Bob vive en Delray Beach, FL.

 

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