Diez formas de ayudar a un cuidador

Por: Virginia Morey

Traducido con permiso un Lugar Para Mamá

Noviembre es el mes cuando se celebra en todo el país a los cuidadores familiares, lo que destaca a los más de 44 millones de hombres y mujeres que dedican un promedio de 20 horas por semana a cuidar a un familiar, esposo u otro ser querido que es incapaz de cuidarse a sí mismo.

Diez formas de ayudar a un cuidador

Dentro de cada sistema de entrega de cuidados, la extensión y el tipo de servicio probablemente cambia, como también lo hacen las necesidades personales del cuidador principal. La mitad de los cuidadores no reciben ninguna ayuda externa, pero no es siempre debido a que no se les ofrece apoyo y menos aún porque no haya ayuda.

Los cuidadores como grupo evitan notoriamente pedir ayuda, así es que a continuación les presento algunas formas de ayudar a los cuidadores y ofrecerles el apoyo que quizás no se dan cuenta que necesitan y merecen:

  1. Actuar

Algunas de las formas más fáciles en que usted puede ayudar pueden significar muchísimo para un cuidador agotado, ya sea que usted mismo lo haga o que le pague a alguien por hacerlo. Algunas maneras de ayudar, por ejemplo, son limpiar el baño o la cocina, sacar el perro a pasear, ir de compras al supermercado o preparar comidas (frescas o para congelar), cortar el césped y acompañar a la persona que recibe los cuidados un par de veces al mes para que el cuidador pueda descansar.

Ofrezca participar en las visitas al doctor, no solo manejar el vehículo sino también ayudar a respaldar al paciente: a veces un par de oídos extras es muy importante.

Si usted o los amigos y los familiares no pueden contribuir e involucrarse (por una tarde, un día o más tiempo), sugiera alternativas para que el cuidador pueda descansar, que puede ser recibir en el hogar a auxiliares profesionales del área de salud, acudir a centros y programas de cuidados para el adulto mayor u hogares de ancianos por corto tiempo. Muchas comunidades del adulto mayor ofrecen estadías cortas para que los cuidadores puedan apartarse de sus responsabilidades por un poco más de un par de horas. Medicare entrega un beneficio de respiro en el cuidado de adultos mayores que permite que la persona que recibe el cuidado sea internada en un centro hasta por cinco días, haciendo posible que el cuidador descanse de sus responsabilidades.

  1. Preguntar

En lugar de enviar un mensaje electrónico, llame o visite. Si usted se descubre diciéndole al cuidador una frase con las siguientes palabras: “Hazme saber…”, no lo haga y comience de nuevo preguntando “¿Qué puedo hacer…?” Trate de preguntar, “¿Qué puedo hacer en este momento para mejorar tu día?”

Ayude al cuidador a hacer una lista exhaustiva de todos sus tareas, y priorice en lo que él o ella a) realmente necesita ayuda  y b) le gustaría recibir ayuda. Ordenar la lista por orden de importancia puede ayudarlo a usted y al cuidador a reconocer el alcance de sus responsabilidades y enfocarse en las tareas que requieran más ayuda.

Solo algunas personas planifican con anticipación para cuando lleguen a ser cuidadores: es un trabajo importante que llega sin capacitación; es una situación que puede provocar constante ansiedad. Un curso en línea o en persona sobre cuidados al adulto mayor puede ayudar a los cuidadores antiguos o nuevos a obtener información sobre todos los temas desde el traslado en silla de ruedas sin riego hasta la comunicación con alguien que sufre de problemas cognitivos. Ofrézcase de voluntario para tomar la clase con el cuidador para prepararse mejor a fin de involucrarse y ayudarlo cuando el cuidador necesite descansar.

  1. Contribuir

Muchos de los cuidadores principales sacrifican su dinero y su tiempo en cuidar a un ser querido. Si los fondos lo permiten, el cuidador puede recibir a veces pago del estado, pero no siempre. Si usted y sus hermanos pueden mantener su nivel porque otro familiar se ha incorporado a ayudar, entonces encuentre una forma de recompensarlos por su tiempo.

Los programas estructurados de cuidadores familiares (disponibles cada vez en más estados) y los programas de Dinero en efectivo y orientación/Cuidados dirigidos al consumidor entregan en muchos casos compensación pagada a los cuidadores o a las  personas que necesitan ayuda financiera. La cantidad y la idoneidad pueden variar bastante de estado en estado y según el tipo de programa, pero incluso los pequeños beneficios pueden marcar una gran diferencia en un cuidador sin remuneración.

Las campañas de financiamiento colectivo, tales como GiveForward, GoFundMe y YouCaring, pueden ser un gran recurso de ayuda financiera. Frecuentemente, éstas son realizadas por un amigo o familiar para ayudar a cubrir los gastos médicos, pero también pueden beneficiar a un cuidador.

  1. Facilitar

Es difícil hacer que los cuidadores recuerden que primero necesitan cuidarse, pero encuentre una forma de insistir en que pongan atención en su autocuidado: es mucho más fácil enfocarse solo en la persona que recibe los cuidados. Este es un buen momento para reclutar apoyo de otras personas, siempre y cuando pueda evitar que el cuidador se sienta “atacado”. Si la salud física o fisiológica del cuidador es una preocupación, no ignore las señales de advertencia: actúe antes de que sea demasiado tarde.

Señale artículos, servicios y sitios en línea que promuevan el autocuidado, y si sospecha algún problema de abuso de drogas, sugiera tratamiento inmediato. Como mínimo, urja al cuidador a mantenerse al día con sus vacunas, ejercicio y horas de sueño. Si él o ella no gozan de buena salud, es difícil entregar el mejor cuidado posible para otra persona.

  1. Incluir

Sea específico. Invítelos a tomarse un café, a comer o a ir de compras. Diga cosas como, “El próximo sábado nos reuniremos a almorzar, y me encargaré del cuidado de tu ser querido para la tarde así tu nos puedes acompañar”. Si sus invitaciones no son bienvenidas, espero un poco e invite de nuevo. Incluso si ellos dicen “gracias, no” nueve veces seguidas, a la décima vez, podrían aceptar; entonces no se dé por vencido. Los cuidadores necesitan saber que ellos son queridos, que están incluidos y que no son dejados de lado por aquellas personas con calendarios sociales más holgados.

  1. Escuchar

Diga “Estoy aquí para escucharte en cualquier momento cuando quieras conversar”. A veces, puede ayudar muchísimo poder desahogarse. Los cuidadores generalmente se sienten solos y muchos sufren de depresión: Siempre es bienvenida una persona que desea escuchar. Es incluso mejor si usted puede hacerlos reír.

  1. Observar

Esté atento a los cambios en la actitud y apariencia de los cuidadores. ¿Fueron alguna vez activos socialmente pero ahora han comenzado a retraerse? ¿Tiene noticias de ellos de vez en cuando, por correo electrónico, por teléfono o a través de los medios sociales? ¿Han descuidado su apariencia? ¿Han descontinuado o terminado con sus actividades normales? Si usted nota algunos de estos cambios, es el momento de hacer algo más que tan solo interesarse en el bienestar de ellos.

  1. Organizar

Los cuidadores con frecuencia afrontan más papeleo porque el cuidado de sus seres queridos les deja muy poco tiempo para otras tareas. Ofrézcase de voluntario para ordenar sus papeles o hacerlo junto a ellos. Pídales consejo a sus amigos que tienen experiencia en contabilidad o asuntos legales. Asegúrese de que las instrucciones en caso de emergencia o los poderes legales estén organizados. Ayude al cuidador a hacer un presupuesto y no se reserve las preguntas difíciles sobre finanzas.

  1. Investigar

Aun cuando los servicios dirigidos a los adultos mayores abundan y están en aumento, los cuidadores que están sobrepasados pueden carecer de la energía o el tiempo para explorar recursos de apoyo que estén disponibles para ellos. Si los cuidadores no son expertos en tecnología, será mucho más difícil encontrar muchos de los recursos locales o nacionales. Una gran forma de prestar ayuda es hacer el trabajo preparatorio por ellos y determinar los mejores recursos de apoyo.

Primero, entérese de las condiciones de la persona a la que están cuidando y luego comience a desmenuzar la información en línea. Busque agencias de la tercera edad, sitios en línea específicos de ciertas enfermedades, centros en su área para el adulto mayor, proveedores médicos y servicios sociales. Las comunidades religiosas, los grupos y foros de Facebook son excelentes fuentes de información y apoyo, como lo son Eldercare.org, la página del Caregiver Resources en rosalynncarter.org y el Familiy Caregiver Navigator en Family Caregiver Alliance. Se encuentran disponibles muchos beneficios y servicios sin distingo de la necesidad financiera.

El cuidador puede desconocer los programas con fondos del gobierno “Managed Care at Home” como PACE (Programas de cuidados para el adulto mayor con todo incluido), disponible actualmente en 31 estados. Existen desventajas, pero vale la pena investigar estas opciones.

Recomendación: La Family Caregiver Alliance ofrece un servicio en línea llamado FCA Care JourneyTM, que ayuda a los cuidadores a navegar las complicadas responsabilidades relacionadas con el cuidado que apuntan a sus necesidades y a las de aquellos que cuidan. Los usuarios crean una membresía y completan un cuestionario, y además de recibir información a su medida, tendrán acceso a Caregiver Peer Support, además de otros recursos nacionales, estatales y locales.

  1. Permanecer en comunicación

Si usted ofrece ayuda semanal o mensual, sea consistente. A veces las circunstancias no le permitirán que se comprometa normalmente a apoyar a un cuidador, pero trate de visitarlos en forma regular.

Ofrézcase para ser el cuidador de respaldo y la persona “en caso de emergencia”. Sea quien guarda la información esencial si algo le ocurriera al cuidador que lo imposibilite para cuidar. Tenga los datos del doctor y del seguro, las llaves de repuesto e intercambie números de teléfono con un vecino. Sepa dónde están guardados todos los papeles y documentos importantes.

Finalmente, recuérdele al cuidador que solo debe llamar para recibir ayuda. Asegúrese que él o ella sepan que son personas valiosas.

No critique y no juzgue, especialmente si usted es un hermano o hermana u otro familiar de un cuidador que cuida a un padre o esposo. No se queje de los pequeños detalles: recuerde, es posible que ellos hayan sido las únicas personas que se ofrecieron para ese trabajo.

Sobre la autora

Graduada de Oberlin College con un título en Literatura Inglesa, Ginny Morey es una escritora que vive en Seattle y es una afanosa viajera que ha cubierto temas que van desde la historia medieval escocesa a festivales del vino hasta los mejores zapatos para pies difíciles de calzar. Por 25 años, fue la única cuidadora de su madre, debilitada a los 63 por un aneurisma y posterior cirugía del cerebro, lo que le dio experiencia directa con un ser querido de edad avanzada afectado por limitaciones físicas y por severa pérdida de memoria a corto plazo. A través de la investigación y de la escritura de artículos relacionados con la edad avanzada, Ginny espera ayudar a los demás en las muchas dificultades que enfrentan los ancianos, sus familias y los cuidadores.

 

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