Detección del dolor en personas que viven con demencia

por Vicki Kaufmann

 

Gracias a las familias de cuidadores por el permiso para traducir este artículo.

CaregiverFamilies.com

¡Fue un grito que nunca olvidaré! Mi mamá se había dislocado un hombro o al menos así nos pareció. En ese entonces, ella se encontraba en una etapa intermedia de demencia. Yo notaba que sufría de dolor físico, pero nunca al punto que pareciera insoportable. Rápidamente pedí una hora para llevarla al médico ortopedista para obtener su diagnóstico y tratamiento. Afortunadamente, el doctor pudo verla temprano al día siguiente. En su oficina, una asistente tomó las radiografías. Luego, el ortopedista examinó a mi madre. Dijo que podía ajustar el hombro para devolverlo a su lugar. Me pidió que saliera de la habitación y volviera a la sala de espera, y que solo tomaría algunos minutos. Estaba allí cuando escuché un “espeluznante” alarido. Me levanté rápidamente para saber lo que estaba ocurriendo. El doctor salió de la sala junto a mi mamá y me dijo que ella estaba bien. El dolor desapareció cuando la articulación de su hombro volvió a su lugar. Mi mamá pareció estar bien después de eso. ¡Gracias a Dios!

¿Qué es el dolor?

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP por sus siglas en inglés) define el dolor como “una experiencia sensorial desagradable y emocional asociada a un posible daño del tejido”. Sentimos dolor cuando se envía al cerebro una señal para ser interpretada a través de las fibras nerviosas. Sin embargo, esta aflicción no es solo una sensación física. Puede afectar el bienestar emocional y mental y la calidad de vida.

El dolor puede ser un problema grave para las personas de la tercera edad. Generalmente, ellas sufren de problemas como osteoartritis, dolor dental, ulceras bucales debido a placas mal ajustadas, hemorroides, estreñimiento, fibromialgia, neuralgia post herpética diabética, infecciones del tracto urinario. Cuando estas condiciones se combinan con la demencia, puede ser difícil encontrar su origen, especialmente si la persona se encuentra en la etapa cuando es incapaz de comunicar que tiene dolor o que está enfermo.

Es un mito que las personas con demencia no sientan dolor. De hecho, se estima que el 50% de los individuos con esta dolencia sufre de dolor crónico que no ha sido detectado. También he leído estadísticas que informan que alrededor del 80% de las personas que viven en centros de cuidados a largo plazo sobrellevan algún tipo de dolor.

Según un neurólogo de nuestra área, la Dra. Hilary P. Glazer, “El dolor forma parte importante en cualquiera etapa del tipo de demencia del Parkinson (demencia con cuerpos de Lewy, Cortico basal, parálisis progresiva supra nuclear, demencia del Parkinson) debido a un cuerpo rígido y sin movimiento. El dolor generalmente forma parte importante de la última etapa de la demencia ya que las personas habitualmente pasan sentadas o en cama la mayor parte del día. La inactividad por lo general produce dolor”.

Establecer si su ser amado sufre de dolor puede depender de usted. Esto significa un poco convertirse en “detective” y observar las señales. Un excelente enfoque para identificar el dolor cuando los pacientes son incapaces de expresar que lo sienten es la observación y la detección de un comportamiento relacionado con él. Yo no soy profesional médico, pero espero que estas recomendaciones que he reunido de varios recursos (la Sociedad Americana de Geriatría, la Sociedad Australiana del Dolor, y la Universidad de Alberta) puedan ayudarlo a identificar si su ser querido está sufriendo.

Formas de reconocer el dolor

El dolor es una vivencia subjetiva. Su ser querido puede no recordar haber hecho algo para sentirse adolorido. Usted ha observado que algo no está bien. ¿Por dónde comienza? A continuación algunos indicios de que algo no anda bien.

  • Sus reacciones anteriores

El conocimiento que usted tenga sobre las reacciones típicas de su ser querido es muy importante. Usted puede comenzar a preguntarse cómo reaccionó él o ella en el pasado cuando sentía dolor. ¿Se sujetaba o se sobaba el brazo o la cabeza? ¿Se paseaba continuamente, encontraba difícil quedarse en un solo lugar, se enojaba o decía palabras groseras? ¿Parecía deprimido?

El dolor constante puede ser una causa de depresión. ¿Siente su ser querido temor de tocarse algún lugar especial de su cuerpo? ¿Tiene fiebre? ¿Sufre constantemente de migrañas, de ulceras bucales, infecciones del tracto urinario?, etc.

  • Tres preguntas simples para preguntar

Su ser querido puede decirle a usted que siente dolor solo cuando usted le pregunta, pero no le puede dar detalles sobre cómo ocurrió o cuán grave es. Usted podría señalar las áreas de su cuerpo y formular preguntas simples a las que él o ella puedan responder “si” o “no”. A continuación tres sugerencias sobre cuales preguntas hacer:

¿Tienes hoy alguna molestia o dolor?

¿Puedes decirme algo sobre tu dolor, tu molestia, tu malestar o tu dolencia?

¿Dirías que tu dolor es leve, moderado o fuerte?

  • Expresiones faciales

Las siguientes son algunas expresiones faciales que podrían indicar que a la persona le duele algo:

Fruncir el ceño, gesticular, arrugar la frente, parpadear rápido, refunfuñar, apretar los dientes, mirar con miedo, lagrimear, cerrar/apretar los ojos, hacer una mueca.

  • Verbalización, vocalización

Suspirar, quejarse, gemir, gruñir, llamar a viva voz, gritar, decir palabras soeces, comportarse en forma abusiva verbalmente, pedir ayuda, o quedarse tranquilo en forma inusual.

  • Movimientos del cuerpo

Una postura rígida y tensa, cuidando algunas partes del cuerpo, posiciones corporales extrañas cuando se mueve, movimiento nervioso, aumento del caminar de un lado para el otro, movimiento de mecerse, cambios en el caminar, cruzar los brazos/las piernas en posición fetal.

  • Cambios en las actividades diarias

Rechazar los cuidados, tornarse combativo o difícil, retraerse, volverse más agresivo, cambiar el apetito, cambiar los periodos de descanso, aumentar el vagabundear, comportarse inapropiadamente en lo social.

  • Cambios en el estado mental

Deterioro en el estado cognitivo normal, mayor confusión, irritabilidad o angustia.

  • Cambios fisiológicos y físicos

¿Tiene su ser querido moretones o rasguños? ¿Tiene fiebre, transpira, o se sonroja? ¿Está pálido?

  • Mantener un cuaderno/diario para registrar el dolor

Guarde sus observaciones detalladas y apunte todo lo que pareciera disminuya o alivie el comportamiento de su ser querido ante el dolor. Traiga los apuntes cuando lo lleve al especialista para ser diagnosticado a fin de que pueda describir en detalle cómo vive su dolencia. También tome nota de, si existe, lo que calma su dolor. Escriba todos los medicamentos y las dosis que toma su ser querido. Estas notas pueden ser útiles para un médico, especialmente si su ser querido no puedo describir lo que siente.

  • Evaluación y tratamiento

Si usted descubre la causa del dolor de su ser querido, haga lo que sea necesario para eliminar el origen de su sufrimiento. Actúe antes de que su dolencia se vuelva intolerable y lleve a su paciente a un doctor para ser evaluado lo antes posible. Su evaluación puede requerir un extenso estudio multidisciplinario llevado a cabo por profesionales médicos, a veces con muchas radiografías, rayos x, resonancias magnéticas, calmantes, etc.

Cuando se trata a las personas que sufren de algún dolor y de demencia, la Dra. Glazer indica que, donde ella trabaja, tratan de evitar los opiáceos y los calmantes: “Los mejores procedimientos son a veces ejercicios de relajación, estiramiento, terapia física, y rutinas sin ninguna droga (como inyecciones a los ligamentos)”.

Hágale saber a su ser querido que usted sabe que siente dolor y que lo ayudará. Trate en lo posible de hacerlo sentir cómodo cuando se siente o se tienda en su cama. Usted debe hacer todo lo que pueda para asegurar que él o ella no sientan dolor.

¡Les deseo paz, paciencia, alegría y compasión en su entrega de cuidados hoy día y todos los días!

Sobre Vicki Kaufmann: es educadora y consejera jubilada de vida familiar. Sintió mucha alegría y recibió muchas bendiciones durante los siete años, desde 1999-2006, cuando se convirtió en la cuidadora de sus ancianos padres. Su madre sufrió de demencia vascular y Alzheimer. Lean sobre la vida de Vicki.

 

 

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